Hada Pura

Un atelier gráfico donde el bosque se vuelve papel

Hada Pura trabaja en Buenos Aires con dos oficios que se cruzan todo el tiempo: la ilustración botánica de fantasía y la encuadernación artesanal. De ahí salen cuadernos de tapa dura cosidos a mano, láminas A4, separadores de libros y kits de sellos de goma con motivos de bosque. También hay talleres cortos de acuarela y caligrafía para principiantes, los sábados, en Palermo.

La consecuencia práctica es sencilla: nada se resuelve en serie. Cada libreta se arma por separado, con papel de 90 g y costura japonesa que queda a la vista en el lomo, y admite variaciones en el color de la guarda. Las guardas interiores llevan hadas, helechos y setas dibujados a tinta y lavados de acuarela con textura de grano, para que el cuaderno se abra plano al escribir o al bocetar.

Cómo entendemos el trabajo

  • Materiales que se dejan ver

    Papel de 90 g, tapa dura forrada y una costura japonesa que no se esconde. La paleta acompaña: verde musgo, lila empolvado y crema papel, con la ilustración a tinta y acuarela como centro.

  • Piezas armadas una por una

    No hay dos encuadernaciones iguales. El color de la guarda cambia, el trazo se repite a mano y el resultado es un objeto de trabajo para bocetos botánicos y notas de taller.

  • Un lugar para aprender despacio

    Los encuentros de sábado en Palermo están pensados para quien nunca tomó un pincel o quiere retomar la práctica sin apuro: primero el lavado de acuarela, después la caligrafía sobre papel de grano.

Un taller que empieza en el bosque

Hada Pura nace como un atelier gráfico en Buenos Aires donde el dibujo botánico y la encuadernación comparten la misma mesa. No hay una línea de producción detrás: hay papel de 90 g, tinta, acuarela y una costura japonesa que se deja ver en el lomo. La idea es simple y sostiene todo lo demás: que el cuaderno se abra plano, que la guarda ilustrada con hadas, helechos y setas forme parte del objeto y no sea un detalle agregado al final.

Materiales antes que volumen

Cada encuadernación se arma por separado, con tapa dura forrada y guardas dibujadas a tinta y acuarela. Por eso el color de la guarda puede variar entre un cuaderno y otro: la variación es parte del trabajo, no un defecto que haya que corregir.

Un catálogo que acompaña el dibujo

Junto a los cuadernos conviven láminas A4, separadores de libros y kits de sellos de goma con motivos de bosque. Son piezas pensadas para usarse: colgar una lámina, marcar una página, estampar una seta en la tapa de un boceto. La papelería ilustrada no compite con el cuaderno, lo completa.

Enseñar sin prometer resultados

Los talleres cortos de acuarela y caligrafía para principiantes, los sábados en Palermo, parten de la práctica y no de la promesa. Se trabaja el control del agua, el trazo lento y los motivos del bosque como excusa para soltar la mano. Lo que cada persona se lleva depende de sus horas de prueba, no de una fórmula.

La paleta del proyecto, entre verde musgo, lila empolvado y crema papel, resume esa intención: un lugar tranquilo para mirar de cerca cómo se une una hoja, una costura y una página.

Un taller que empieza en el bosque dibujado

Hada Pura es un atelier gráfico en Buenos Aires. Reúne dos oficios que se alimentan entre sí: la ilustración botánica de fantasía y la encuadernación artesanal. De esa mezcla salen cuadernos de tapa dura cosidos a mano, láminas y pequeños objetos de papelería que llevan el bosque a la mesa de trabajo.

De dónde viene la idea

La ilustración nace del cuaderno de campo: helechos, setas y hadas dibujados a tinta y lavados de acuarela con textura de grano. En lugar de dejar esas pruebas en una carpeta, el taller las traslada a las guardas y tapas de cada libreta. Así, el dibujo botánico no queda como adorno suelto, sino que acompaña el uso diario del cuaderno.

Cómo se traduce en los objetos

Cada encuadernación se arma por separado, con papel de 90 g y una costura japonesa que queda a la vista en el lomo. El catálogo incluye cuadernos, láminas A4, separadores de libros y kits de sellos de goma con motivos de bosque. La paleta del proyecto combina verde musgo, lila empolvado y crema papel, y el color de la guarda puede variar entre una pieza y otra.

El taller como lugar de práctica

Además de producir, Hada Pura enseña. Los sábados en Palermo se dictan encuentros cortos de acuarela y caligrafía para principiantes, pensados para quien nunca tomó un pincel o quiere retomar la práctica sin presión. Se trabaja el control del agua, el trazo lento y los motivos del bosque como excusa para soltar la mano.

El proyecto se sostiene sobre una idea simple: entender el material antes de pedirle algo. Quien quiera conocer el taller o conversar sobre un cuaderno puede escribir a contact@purefairymagic.com o visitar la dirección publicada, en Av. Corrientes 1234, Piso 6, C1043 CABA, Buenos Aires, Argentina.

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