Observar el motivo
Antes de dibujar, conviene detenerse en la forma real: cómo se abre una hoja de helecho, dónde se apoya una seta, qué línea sostiene una silueta de hada sin volverla rígida. En el taller ese paso se hace con bocetos rápidos a lápiz y con la paleta a la vista, para que la acuarela llegue después y no tape lo observado.